Por esta razón, el sueño es de mala calidad y se siente cansancio durante el día. La apnea del sueño es una de las principales razones por las cuales una persona puede sentir mucho sueño durante el día.
La mayoría de las personas que sufren apnea del sueño no saben que la tienen porque sólo ocurre durante el sueño. El primero en notar los signos de la apnea del sueño puede ser un familiar o quien duerme en la misma cama con la persona afectada.
El tipo más común de apnea del sueño es la apnea obstructiva. Esto significa por lo general que las vías respiratorias se han estrechado o bloqueado durante el sueño. El bloqueo puede causar respiración superficial o pausas en la respiración.
Cuando la persona trata de respirar, el aire que logra pasar por la parte obstruida puede causar ronquidos fuertes. La apnea obstructiva del sueño se presenta con más frecuencia en personas con sobrepeso, pero puede afectar a cualquiera.
La apnea del sueño que no recibe tratamiento puede:
- Aumentar el riesgo de sufrir presión arterial alta, ataque cardíaco, derrame cerebral, obesidad y diabetes
- Aumentar el riesgo de que ocurra insuficiencia cardíaca o de que ésta empeore
- Aumentar las probabilidades de que haya latidos irregulares del corazón (arritmias)
- Aumentar las probabilidades de sufrir accidentes automovilísticos o de trabajo
Cuando una persona está despierta, los músculos de la garganta mantienen las vías respiratorias rígidas y abiertas para que el aire pueda entrar a los pulmones. Cuando duerme, estos músculos están más relajados. En condiciones normales, el hecho de que los músculos de la garganta estén relajados no impide que las vías respiratorias permanezcan abiertas (despejadas) para permitir la entrada de aire a los pulmones.
Sin embargo, si usted tiene apnea obstructiva del sueño, sus vías respiratorias pueden estar obstruidas o estrechadas durante al sueño debido a que:
- Los músculos de la garganta y la lengua se relajan más de lo normal.
- La lengua y las amígdalas son grandes en comparación con la abertura de la tráquea.
- Hay sobrepeso. El tejido graso adicional puede engrosar las paredes de la tráquea. Esto hace que la abertura interna se estreche y sea más difícil mantenerla abierta.
- La forma del maxilar y la mandíbula puede hacer que las vías respiratorias que se encuentran en la boca y la garganta sean más pequeñas.
- El proceso de envejecimiento limita la capacidad de las señales del cerebro de mantener los músculos de la garganta rígidos durante el sueño. Así es más probable que las vías respiratorias se estrechen o colapsen.
Si las vías respiratorias están total o parcialmente bloqueadas durante el sueño, no entra suficiente aire a los pulmones. Esto puede provocar ronquidos fuertes y una disminución de las concentraciones de oxígeno en la sangre.
Cuando el oxígeno baja a concentraciones peligrosas, obliga al cerebro a alterar el sueño. De esta forma se tensan los músculos de las vías respiratorias altas y se abre la tráquea. Entonces la respiración vuelve a la normalidad, a menudo con un ronquido fuerte o con un sonido parecido al que una persona hace cuando se atraganta. Los descensos frecuentes de las concentraciones de oxígeno y la disminución de la calidad del sueño desencadenan la liberación de hormonas del estrés. Estos compuestos aumentan la frecuencia cardíaca y el riesgo de sufrir presión arterial alta, ataque cardíaco, derrame cerebral y latidos irregulares del corazón. Las hormonas también aumentan el riesgo de que haya insuficiencia cardíaca o de que ésta empeore.
La apnea del sueño que no recibe tratamiento también puede causar cambios en la forma en que el cuerpo usa la energía. Estos cambios aumentan el riesgo de sufrir obesidad y diabetes.