Comprende cómo debe planificarse la ortodoncia antes y después de la intervención con una valoración personal del Dr. David González Zamora.
Primera valoración orientada a entender tu caso, tus opciones y el nivel de complejidad real.
Más de 20 años de experiencia clínica.
01
Valoración y tratamiento realizado por Dr. González Zamora.
02
CBCT 3D y escáner intraoral cuando estén clínicamente indicados.
03
CBCT 3D y escáner intraoral cuando estén clínicamente indicados.
04
CBCT 3D y escáner intraoral cuando estén clínicamente indicados.
La cirugía ortognática modifica la posición de los maxilares. La ortodoncia prepara la posición de los dientes para esos movimientos y permite ajustar la mordida después de la intervención. Por eso, ambas fases deben planificarse de manera coordinada.
Antes de comenzar, es importante comprender cómo se relacionan todas las fases y qué planificación necesita tu caso.
Antes de comenzar, es importante comprender cómo se relacionan todas las fases y qué planificación necesita tu caso.
Antes de comenzar, es importante comprender cómo se relacionan todas las fases y qué planificación necesita tu caso.
El primer paso del tratamiento es colocar los dientes del paciente para preparar la cirugía ortognática dándole una llave estable al cirujano. Así, cuando coloque los huesos maxilar y mandíbula, éstos quedarán encajados y estabilizados.
Antes de comenzar, es importante comprender cómo se relacionan todas las fases y qué planificación necesita tu caso.

En todos los casos tratados el origen del problema era esquelético, no solo dentario.
El Dr. González Zamora compagina su labor con ortodoncista con la de profesor universitario, con la de formador y consultor clínico., compartiendo su experiencia como ortodoncista con miles de colegas a lo largo del mundo.
Ortodoncista y Director médico
Nº Col. 28006443








La cirugía ortognática puede valorarse cuando existe una diferencia importante entre la posición o el tamaño del maxilar y la mandíbula que afecta a la mordida, la función o el equilibrio facial, y que no puede corregirse adecuadamente únicamente con ortodoncia.
Puede estudiarse en situaciones como:
01

CLASE III · PROGNATISMO
Cuando la mandíbula queda por delante del maxilar superior, produciendo una mordida invertida o una Clase III esquelética.
01

CLASE II · retrognatismo
Cuando la mandíbula se encuentra en una posición posterior y existe una diferencia marcada respecto al maxilar superior.
02

ESQUELÉTICA
Cuando los dientes superiores e inferiores no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca y el problema está relacionado con la posición de los maxilares.
04
La falta de anchura se percibe también en la estética: una sonrisa menos amplia o con menor presencia lateral, originando ‘espacios negros’ en los laterales.
05
Un maxilar estrecho puede relacionarse con una cavidad nasal más reducida o con mayor resistencia al paso del aire en algunos pacientes.
Una mordida alterada puede tener un origen dental, esquelético o una combinación de ambos. En muchos casos puede tratarse únicamente con ortodoncia; en otros, intentar compensar la posición de los maxilares moviendo solo los dientes no permitiría alcanzar un resultado adecuado.
No en todos los casos, aunque es lo más frecuente. La ortodoncia prequirúrgica coloca los dientes en la posición adecuada para que los maxilares puedan reubicarse durante la cirugía. En pacientes seleccionados puede plantearse un protocolo distinto. La decisión depende del diagnóstico y de los movimientos quirúrgicos previstos.
La ortodoncia asociada a la cirugía ortognática puede realizarse tanto con brackets como con alineadores transparentes. La elección depende de la complejidad del caso, los movimientos dentales necesarios y el protocolo acordado entre el ortodoncista y el cirujano maxilofacial. En algunos tratamientos con alineadores puede ser necesario colocar botones, elásticos o brackets temporales durante la fase quirúrgica. Por ello, la opción más adecuada debe determinarse tras un estudio personalizado.
Puede estar indicada cuando existe una alteración ósea que no puede corregirse únicamente con ortodoncia. Algunos signos frecuentes son una mandíbula muy adelantada o retraída, mordida abierta, asimetría facial, dificultad para masticar o imposibilidad de cerrar los labios cómodamente. El diagnóstico debe realizarlo un equipo formado por un cirujano oral y maxilofacial y un ortodoncista.
La cirugía monomaxilar actúa únicamente sobre el maxilar superior o sobre la mandíbula. La cirugía bimaxilar reposiciona ambos maxilares en la misma intervención. La elección depende del tipo de alteración, la mordida, las proporciones faciales y los objetivos funcionales del tratamiento. La planificación se realiza de manera personalizada a partir de exploraciones clínicas y pruebas de imagen.
El precio depende de la complejidad del caso, de si se interviene uno o ambos maxilares, del centro hospitalario, la anestesia, las pruebas diagnósticas y el tratamiento de ortodoncia. Por este motivo, no existe un precio único. Después del estudio inicial se prepara un presupuesto personalizado indicando qué conceptos están incluidos.
La sanidad pública puede realizar la intervención cuando existe una indicación funcional y el paciente cumple los criterios establecidos por el servicio de cirugía maxilofacial correspondiente. La cobertura y las listas de espera pueden variar. Además, la ortodoncia y algunos tratamientos complementarios no siempre están incluidos. Es recomendable consultar cada caso con el hospital y el ortodoncista.
¿Con qué clínica quieres hablar?