
Comprende cómo debe planificarse la ortodoncia antes y después de la intervención con una valoración personal del Dr. David González Zamora.
Primera valoración orientada a entender tu caso, tus opciones y el nivel de complejidad real.
Más de 20 años de experiencia clínica.
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El Dr. González Zamora estudia tu caso y te acompaña durante todo el tratamiento, resolviendo tus dudas en cada etapa.
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Estudiamos tu sonrisa y tu mordida con herramientas digitales para planificar un tratamiento adaptado a tus necesidades.
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Más de 20 años abordando problemas de mordida y alteraciones de los maxilares que requieren un tratamiento especializado.
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Planificamos tu tratamiento para mejorar el encaje de tu mordida y el equilibrio de tu rostro.
La cirugía ortognática modifica la posición de los maxilares. La ortodoncia prepara la posición de los dientes para esos movimientos y permite ajustar la mordida después de la intervención. Por eso, ambas fases deben planificarse de manera coordinada.
Antes de comenzar, es importante comprender cómo se relacionan todas las fases y qué planificación necesita tu caso.
Diseñamos tu plan de tratamiento en coordinación con el cirujano maxilofacial. Analizamos tu estructura facial, la posición de tus dientes y cómo encaja tu mordida para definir los movimientos necesarios y organizar cada fase de la ortodoncia y la cirugía.
Antes de empezar, te explicamos los pasos del proceso, los tiempos estimados y los objetivos de tu tratamiento, para que sepas qué esperar en cada etapa.
El primer paso del tratamiento es colocar los dientes del paciente para preparar la cirugía ortognática dándole una llave estable al cirujano. Así, cuando coloque los huesos maxilar y mandíbula, éstos quedarán encajados y estabilizados.
Una vez completado el tratamiento, retiramos la ortodoncia y comenzamos la fase de retención para ayudar a mantener los dientes en su nueva posición.
Te indicaremos qué retenedores necesitas y cómo utilizarlos y cuidarlos. Las revisiones periódicas nos permiten comprobar la estabilidad de tu mordida y acompañarte en el mantenimiento de los resultados.
En todos los casos tratados el origen del problema era esquelético, no solo dentario.
El Dr. González Zamora compagina su labor con ortodoncista con la de profesor universitario, con la de formador y consultor clínico., compartiendo su experiencia como ortodoncista con miles de colegas a lo largo del mundo.
Ortodoncista y Director médico
Nº Col. 28006443








La cirugía ortognática puede valorarse cuando existe una diferencia importante entre la posición o el tamaño del maxilar y la mandíbula que afecta a la mordida, la función o el equilibrio facial, y que no puede corregirse adecuadamente únicamente con ortodoncia.
Puede estudiarse en situaciones como:
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CLASE III · PROGNATISMO
Cuando la mandíbula queda por delante del maxilar superior, produciendo una mordida invertida o una Clase III esquelética.
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CLASE II · retrognatismo
Cuando la mandíbula se encuentra en una posición posterior y existe una diferencia marcada respecto al maxilar superior.
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ESQUELÉTICA
Cuando los dientes superiores e inferiores no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca y el problema está relacionado con la posición de los maxilares.
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Las diferencias entre ambos lados del rostro pueden estar relacionadas con la posición o el desarrollo de los maxilares. Pueden manifestarse como un mentón desviado o una mordida que no encaja de forma equilibrada.
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Las alteraciones en la altura o la anchura de los maxilares pueden afectar a las proporciones del rostro y al encaje de los dientes, dando lugar a problemas como mordida abierta, exceso de encía visible o mordida cruzada.
Una mordida alterada puede tener un origen dental, esquelético o una combinación de ambos. En muchos casos puede tratarse únicamente con ortodoncia; en otros, intentar compensar la posición de los maxilares moviendo solo los dientes no permitiría alcanzar un resultado adecuado.




No en todos los casos, aunque es lo más frecuente. La ortodoncia prequirúrgica coloca los dientes en la posición adecuada para que los maxilares puedan reubicarse durante la cirugía. En pacientes seleccionados puede plantearse un protocolo distinto. La decisión depende del diagnóstico y de los movimientos quirúrgicos previstos.
La ortodoncia asociada a la cirugía ortognática puede realizarse tanto con brackets como con alineadores transparentes. La elección depende de la complejidad del caso, los movimientos dentales necesarios y el protocolo acordado entre el ortodoncista y el cirujano maxilofacial. En algunos tratamientos con alineadores puede ser necesario colocar botones, elásticos o brackets temporales durante la fase quirúrgica. Por ello, la opción más adecuada debe determinarse tras un estudio personalizado.
Puede estar indicada cuando existe una alteración ósea que no puede corregirse únicamente con ortodoncia. Algunos signos frecuentes son una mandíbula muy adelantada o retraída, mordida abierta, asimetría facial, dificultad para masticar o imposibilidad de cerrar los labios cómodamente. El diagnóstico debe realizarlo un equipo formado por un cirujano oral y maxilofacial y un ortodoncista.
La cirugía monomaxilar actúa únicamente sobre el maxilar superior o sobre la mandíbula. La cirugía bimaxilar reposiciona ambos maxilares en la misma intervención. La elección depende del tipo de alteración, la mordida, las proporciones faciales y los objetivos funcionales del tratamiento. La planificación se realiza de manera personalizada a partir de exploraciones clínicas y pruebas de imagen.
El precio depende de la complejidad del caso, de si se interviene uno o ambos maxilares, del centro hospitalario, la anestesia, las pruebas diagnósticas y el tratamiento de ortodoncia. Por este motivo, no existe un precio único. Después del estudio inicial se prepara un presupuesto personalizado indicando qué conceptos están incluidos.
La sanidad pública puede realizar la intervención cuando existe una indicación funcional y el paciente cumple los criterios establecidos por el servicio de cirugía maxilofacial correspondiente. La cobertura y las listas de espera pueden variar. Además, la ortodoncia y algunos tratamientos complementarios no siempre están incluidos. Es recomendable consultar cada caso con el hospital y el ortodoncista.
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