La paciente presentaba una clase II dental y esquelética severa y completa: un desajuste importante entre los maxilares y entre los dientes superiores e inferiores.
Además, tenía una sobremordida superior al 100 %: los incisivos superiores sobrepasaban la altura completa de los inferiores, ocultándolos al cerrar. En el lado izquierdo existía una mordida en tijera, con dientes superiores situados excesivamente hacia fuera respecto a los inferiores, sin un encaje adecuado.
Era un caso con indicación quirúrgica. El reto consistía en valorar qué corrección podía alcanzarse mediante ortodoncia y planificar una alternativa sin cirugía, dentro de los límites individuales de la paciente.


